Child of Light

Child of Light

Un mágico juego de plataformas con tintes de rol

Después del éxito de Rayman Legends, Ubisoft vuelve a la carga con un nuevo juego de plataformas que parece dibujado a mano: Child of Light. Guía a una niña perdida por en un mundo misterioso, en una mezcla de plataformas y rol, tal vez una pizca falto de gracia. Ver descripción completa

PROS

  • Excepcional realización
  • Diálogos y cinemática

CONTRAS

  • Sistema de combate aburrido
  • Se echa de menos más atención a la exploración

Útil
6

Después del éxito de Rayman Legends, Ubisoft vuelve a la carga con un nuevo juego de plataformas que parece dibujado a mano: Child of Light. Guía a una niña perdida por en un mundo misterioso, en una mezcla de plataformas y rol, tal vez una pizca falto de gracia.

Una niña en un universo extraño y amenazador

En Child of Light, a diferencia de lo habitual, no tienes que rescatar a una princesa. Tú serás la hija de un duque, perdida en el extraño reino de Lémuria. Y deberás explorar lugares desconocidos para intentar regresar al mundo de siempre.

La trama de Child of Light no es nada excepcional, pero está llena de energía. Los diálogos (en verso) y los personajes parecen salidos de un cuento infantil, con un toque de melancolía e inocencia. El resultado es un atractivo mundo en el que te sentirás empujado a descubrir sus secretos.

Mecánica de juego un poco errática

Child of Light parece a primera vista un juego de plataformas clásico y muy bien hecho, pero los desarrolladores han ido más lejos y han creado un sistema de combate por turnos, al estilo de otros juegos de rol. Dispondrás de varias habilidades de combate con las que derrotar a tus enemigos, como en South Park o Final Fantasy.

El sistema de combate de Child of Light es minimalista y carece de interés; aburre la falta de estrategia en los combates o su sistema de progresión poco complejo. Por otro lado, se consigue que el juego sea más accesible para todo tipo de jugadores, aunque los combates resulten poco coherentes con el resto del juego.

Igual que Bioshock Infinite, Child of Light sufre de un síndrome extraño en los videojuegos: disonancia ludo-narrativa. El universo del juego entra en conflicto con la mecánica del mismo, con unos controles propios de los juegos de rol en un mundo que es onírico e infantil. El placer de explorar que cabría esperar en un título así se eclipsa por un modo de combate aburrido y poco adaptado. Y es que resulta difícil ver convertida a una pequeña y frágil niña en una bestia de guerra. La coherencia, o más bien la ausencia de ésta, marca negativamente la experiencia de juego.

Realización espléndida

La calidad de Child of Light reluce desde el primer instante: el juego es espléndido y su realización excepcional. Los decorados, dibujados a mano (igual que en Rayman Legends y Origins) son magníficos, tanto como la cinemática. Los personajes, efectos y animaciones están bien trabajados, de forma única en su género, oníricas y con menos colores, para ir más en la línea del universo de Child of Light. Los diálogos (grabados y llenos de poesía) son también de gran calidad, mientras que la música sostiene la melancólica ambientación.

Un juego magnífico, pero aburrido

Child of Light es a la vez genial y aburrido. Su realización es muy buena (gráficos, diálogos, doblaje), pero los errores de concepto lo alejan de ser realmente satisfactorio. Con un sistema de juego que incluye combates básicos y anodinos, Child of Light no ha prestado atención a la exploración, que podría ser toda una virtud. Una pena.